Lo esencialPUNTOS CLAVE
  • BepiColombo se separó de su módulo de propulsión el 3 de septiembre tras ocho años de viaje.
  • La misión conjunta de ESA y JAXA estudiará Mercurio con dos sondas en órbita simultánea.
  • Las observaciones científicas comenzarán en abril de 2027 después de una serie de preparativos.
  • Los datos buscarán explicar el núcleo de hierro, el hielo polar, el campo magnético y las depresiones del planeta.
  • La misión también probará la teoría de la relatividad general de Einstein.

La sonda espacial BepiColombo inició su descenso final hacia Mercurio después de ocho años de viaje. El 3 de septiembre, el control en tierra confirmó que el módulo de propulsión se separó exitosamente del resto de la nave, marcando la fase final de la misión conjunta entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Las transmisiones indicaron que la operación se desarrolló sin contratiempos.

El trayecto de BepiColombo no fue sencillo. La nave, que lleva el nombre de un científico italiano que desarrolló la técnica de asistencia gravitatoria, tenía previsto llegar a Mercurio el año pasado. Sin embargo, una falla en el sistema de propulsión obligó a modificar la ruta para alcanzar el planeta con potencia reducida, lo que retrasó la llegada casi un año. Hasta ahora, la sonda ha recorrido aproximadamente 9.900 millones de kilómetros, con sobrevuelos a la Tierra, Venus y Mercurio para ajustar su velocidad mediante asistencias gravitatorias.

Mercurio es un destino particularmente difícil de alcanzar por su cercanía al Sol. La nave debe frenar con combustible para no seguir cayendo hacia el centro del sistema solar. Además, las temperaturas en su superficie superan los 430 grados Celsius durante el día y descienden a -180 grados Celsius en la noche, ya que el planeta carece de atmósfera. BepiColombo está diseñada para soportar estos extremos.

Una vez en posición, la sonda se dividirá en dos naves: el Mercury Planetary Orbiter (MPO), que estudiará la superficie y la estructura interna, y el Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio), que investigará el campo magnético y la tenue atmósfera. Será la primera vez que múltiples sondas orbiten Mercurio simultáneamente. Mio entrará en una órbita elíptica polar, mientras que MPO descenderá a su órbita final en marzo de 2027. Las observaciones científicas a gran escala comenzarán en abril de 2027, tras una serie de preparativos que incluyen el despliegue del escudo solar de Mio.

Los datos que recopilen ambas sondas buscarán responder incógnitas sobre Mercurio: por qué tiene un núcleo de hierro tan grande en relación con su tamaño, por qué existe hielo en cráteres permanentemente sombreados en los polos, por qué es el único planeta rocoso además de la Tierra con campo magnético propio y cuál es la naturaleza de las depresiones conocidas como 'hollows'. Estas respuestas aportarán pistas sobre la formación y evolución de los planetas terrestres, incluida la Tierra. Además, los astrofísicos planean usar los datos orbitales para poner a prueba la teoría de la relatividad general de Einstein.